Si se trata de respirar el vino, el Pago de los Castillejos es el mejor lugar para sentirlo desde la tierra. Pasear por los viñedos de Las Moradas, a menos de una hora de Madrid, es sinónimo de disfrutar de un enclave único y de adentrarse en el mundo de la garnacha. Visitas personalizadas y en grupos reducidos para disfrutar de vino, naturaleza y literatura.